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Inmunizador

ALBIT España / Inmunizador

Efecto de inmunización

ALBIT® previene la infección de una amplia gama de enfermedades

Nuestro bioactivador también posee las propiedades fúngicas. Esta acción fúngica, sin embargo, es indirecta, ya que el producto no contiene sustancias activas que destruyan directamente a los patógenos productores de enfermedades en las plantas. ALBIT® refuerza el sistema inmune de las plantas y fortalece su capacidad natural de resistencia a las enfermedades.

Cómo se consigue la protección

1. La composición única

Los componentes de ALBIT® (ácido poli-beta-hidroxibutírico y otros) actúan sobre las plantas igual que los elicitores de los fitopatógenos, de tal modo que ponen sobre aviso a las plantas acerca de la infección. Como resultado, en los tejidos de las plantas se genera resistencia sistémica a una amplia gama de patógenos, con un efecto inmunizante similar al de los propios fungicidas sistémicos.

Según los datos de los ensayos, el ácido poli-beta-hidroxibutírico actúa sobre los receptores de las proteínas quinasas de las paredes celulares de las plantas, poniendo en marcha los sistemas de señalización de la NADPH oxidasa y el adenilato ciclasa de respuesta de la planta a los patógenos.

Las otras sustancias que forman parte de ALBIT® (hidroortofosfato y nitrato de potasio, sulfato de magnesio, polisacáridos-metabolitas de Bacillus megaterium y Pseudomonas aureofaciens) refuerzan su poder inmunizante.

Entre los componentes minerales del producto hay uno particularmente importante a este respecto, el hidrofosfato, cuya capacidad de potenciar las reacciones defensivas de las plantas es conocida desde hace tiempo. La aplicación de ALBIT® aumenta la concentración de ácido salicílico en las células de la planta y la actividad de peroxigenasas y quitinasas. Los tejidos de las plantas, por otra parte, adquieren la antes mencionada resistencia no específica a una amplia gama de patógenos (o resistencia sistémica adquirida).

En este sentido, el efecto de ALBIT® se asemeja al de los fungicidas sistémicos. Sin embargo, hay una diferencia fundamental, y es que los fungicidas, al distribuirse por la planta, surten un efecto biocida directo sobre los fitopatógenos. ALBIT®, por el contrario, causa la distribución del metabolito de señalización natural, el ácido salicílico, y por eso incluso los órganos de las plantas que no se hayan tratado con ALBIT® se inmunizan contra las enfermedades. Las respuestas inmunes se manifiestan en un periodo que oscila entre unas pocas horas y veinticuatro horas, una vez aplicado el producto (este aspecto depende de la planta y del modo de uso).

Diferencia entre la colza en semillas tratadas y no tratadas con ALBIT®. Resultados 30 días después de la infestación de las semillas por mildiu (Peronospora parasitica)

2. Detección temprana de la enfermedad

Como han demostrado los ensayos, existe una reacción de hipersensibilidad a la penetración de hifas de patógeno en las plantas tratadas con ALBIT®, que detectan la infección más temprano y disponen de tiempo para activar los mecanismos defensivos de fitoinmunidad.

3. Urea

El otro de los componentes activos de ALBIT®, tiene una acción fungicida directa contra diversas enfermedades, como la roña (sarna) del manzano. De igual modo, se ha demostrado la capacidad de ALBIT® para inhibir la germinación de esporas y la esporulación de la Phytophthora infestans de Bary.

4. Actividad auxínica

La intensa actividad auxínica de ALBIT® impide que los patógenos que hidrolizan las pectinas de las paredes celulares de las plantas penetren en la célula vegetal.

5. Estimulación del crecimiento

Las plantas, para inmunizarse, requieren un gasto energético adicional con el fin de sintetizar las proteínas defensivas y las sustancias de señalización, así como para el proceso de lignificación, etc. Pero gracias a que ALBIT® posee una elevada actividad estimulante de crecimiento, este gasto energético adicional se compensa hasta tal punto que el rendimiento de las plantas inmunizadas puede incluso disminuir si la inmunización no se acompaña de una estimulación del crecimiento y de un suministro adicional de nutrientes.

El crecimiento y la diferenciación celular acelerados permiten, asimismo, reducir los niveles de afectación de las plantas por infecciones internas.

6. Reducción de los patógenos en el suelo

Nuestro bioactivador logra que se reestructure la comunidad natural de microbios de la rizosfera, reduciendo el número de microorganismos de fitopatógenos en el suelo у aumentando la microflora.

Estos factores aseguran la actividad fungicida de ALBIT®, que se manifiesta con una eficacia biológica de un 40–90 % contra las principales enfermedades de los cultivos agrícolas. La no especificidad de la respuesta inmune consigue que el producto aumente la resistencia de las plantas a una amplia gama de enfermedades.

Una propiedad fundamental de ALBIT® es que no contiene microorganismos vivos (a diferencia de la mayoría de los productos biológicos), sino sustancias activas purificadas de origen microbiano. Este aspecto es determinante para que su actividad no disminuya al utilizarlo junto con fungicidas.

Listado de enfermedades

ALBIT® tiene actividad biológica contras las siguientes enfermedades:

• Antracnosis del lino (Colletotrichum lini) – un promedio de 71 %;

• Carbón común de maíz (Ustilago maydis) – un promedio de 53 %;

• Carbón del trigo (Ustilago tritici) – un promedio de 39 %;

• Carbón volador de la cebada (Ustilago nuda) – un promedio de 52 %;

• Caries o tizón del trigo (Tilletia caries) – un promedio de 53 %;

• Cercospora (Cercospora beticola) – un promedio de 39 %;

• Excoriosis de la vid (Phomopsis viticola) – un promedio de 79 %;

• Fusariosis de la espiga (Fusarium graminearum) – un promedio de 35 %;

• Fusariosis de la raíz (Fusarium spp) – un promedio de 81 %;

• Fusariosis de las semillas (Fusarium oxysporum) – un promedio de 40 %;

• Helmintosporiosis (Drechslera teres) – un promedio de 60 %;

• Mancha borrosa (Bipolaris sorokiniana) – un promedio de 46 %;

• Mancha foliar (Alternaria tenuis) – un promedio de 50 %;

• Manchado negro del girasol (Phoma helianthi) – un promedio de 67 %;

• Mildiu (Sphacelotheca panicimiliacei) – un promedio de 31 %;

• Mildiu de la remolacha (Peronospora schachti) – un promedio de 48 %;

• Mildiu de la vid (Plasmopara viticola) – un promedio de 70 %;

• Oídio americano (Sphaerotheca morsuvae) – un promedio de 71 %;

• Oídio de la cebada (Erysiphe graminis) – un promedio de 89 %;

• Oídio de la vid (Uncinula necátor) – un promedio de 74 %;

• Oídio del trigo (Blumeria graminis) – un promedio de 51 %;

• Pie negro (Phoma betae) – un promedio de 70 %;

• Podredumbre gris (Botrytis cinerea) – un promedio de 49 %;

• Podredumbre húmeda del girasol (Sclerotinia sclerotiorum) – un promedio de 56 %;

• Pudrición negra (Xanthomonas campestris) – un promedio de 59 %;

• Pythium (Pythium debaryanum) – un promedio de 70 %;

• Roya amarilla (Puccinia hordeina) – un promedio de 50 %;

• Roya de la hoja (Puccinia triticina) – un promedio de 49 %;

• Sarna común (Streptomyces scabies) – un promedio de 62 %;

• Sarna del manzano (Venturia inaequalis) – un promedio de 56 %;

• Septoriosis (Septoria spp) – un promedio de 52 %

• Tizón del maíz (Helminthosporium turcicum) – un promedio de 43 %;

• Tizón foliar de la soja (Ascochyta sojaecola) – un promedio de 53 %;

• Viruela de la patata (Rhizoctonia solani) – un promedio de 60 %.

ALBIT® también ha demostrado gran eficacia en la inmunización de los olivos contra el repilo (Cycloconium oleaginum). Tanto los socios de cooperativas como clientes privados que emplearon el producto durante al menos dos años consecutivos han coincidido en confirmar que se había producido una reducción significativa del nivel de incidencia de la infección por esta enfermedad.

Diferencia entre el olivo infectado por repilo sin tratar y tratado con ALBIT® (Sevilla, 2018)

Gracias a sus propiedades inmunizadoras, ALBIT®, por sí misma, es capaz de proteger a las plantas de las enfermedades. Además, en la mayoría de los casos, se puede emplear la dosis mínima recomendada del fungicida porque, en combinación, ALBIT® potencia la actividad de los fungicidas. De hecho, se ha demostrado la eficacia de la mezcla de ALBIT® y los fungicidas contra una larga lista de enfermedades (infecciones interiores, del suelo, aerógenas, infección bacteriana y de semillas) y en distintos cultivos agrícolas. Por otra parte, en ninguno de los ensayos se han constatado casos de incompatibilidad o de disminución de la eficacia por combinación de ALBIT® y fungicidas.

Asimismo, resulta de una enorme importancia práctica el hecho de que, en la mayoría de los ensayos realizados, la eficacia de la combinación de ALBIT® con la dosis mínima del fungicida no ha supuesto un rendimiento inferior a la eficacia de la dosis completa del fungicida, y a menudo incluso la ha superado. Esta propiedad de ALBIT® permite que se compense la reducción de carga de fungicidas en los campos en torno a un 20-50 % sin que se pierda la eficacia de la protección. Por otra parte, cada año la Unión Europea publica actualizaciones de la legislación que regula la cantidad de fungicida que se puede aplicar por hectárea. Esta cantidad tiende a ir reduciéndose anualmente, por lo que ALBIT® puede ser la solución ideal que ayude a contrarrestar la disminución del fungicida proporcionando el mismo nivel de alta protección.

En cuanto a las propiedades inmunogénicas, se ha demostrado que ALBIT® induce los mecanismos naturales de resistencia de las plantas contra las enfermedades (la resistencia sistémica adquirida y la reacción de la hipersensibilidad). ALBIT®, gracias a su actividad inmunogénica, compensa potencialmente la actividad fungicida del producto, que se habría visto mermada debido a la disminución de la dosis. La inmunización de las plantas puede suponer una notable reducción en las normas de uso de fungicidas, algo particularmente importante si tenemos en cuenta que las dosis recomendadas para muchos fungicidas son muy elevadas (hasta 2-3 veces).

Muchos fungicidas reducen notablemente el estatus inmunológico de las plantas, su capacidad de resistir a enfermedades. El agente fungicida protege a la planta contra la enfermedad durante el periodo de actividad protectora, sin embargo, finalizado dicho periodo, la planta se vuelve más susceptible a las enfermedades. Así, por ejemplo, el tratamiento antes de la siembra contra las podredumbres de raíces protege a la planta de esta enfermedad, pero puede llegar a hacerla más susceptible a infecciones aerógenas. ALBIT® neutraliza este efecto actuando como agente inmunizador activo.

Por otra parte, ALBIT®, como un producto inocuo y de residuo cero, se compone de los metabolitos naturales de las bacterias del suelo, y como este se destruye fácilmente por la microflora saprófita no patógena — presente en la superficie de las semillas y en las hojas de las plantas (Penicillinum, aspergillus, levadura, bacterias) —, podría no actuar en la planta de forma plena. Sin embargo, existe una propiedad coadyuvante muy destacada: una pequeña cantidad de fungicida, junto con ALBIT®, anula la actividad de la microflora, con lo cual protege al propio ALBIT® y aumenta notablemente su eficacia. En este caso el fungicida actúa como conservante y coadyuvante de ALBIT®. Por eso se muestran eficaces no ya solo las combinaciones de ALBIT® con el 50 % de los fungicidas, sino también su uso con cantidades inferiores.

En síntesis, por los ensayos de campo realizados concluimos que el uso de ALBIT® puede compensar la reducción de las dosis de los fungicidas, al tiempo que logra un mayor grado de protección de las plantas contra las enfermedades. El binomio ALBIT® + fungicida (en dosis reducida) se adecua perfectamente a las nuevas normativas Europeas que entran en vigor próximamente, y que se refieren a la reducción de aportes de cobre a los cultivos. En el caso del olivar se prevé que esta reducción sea de 2,1 kg de cobre por hectárea y año, con lo que se obtendrán frutos más saludables y sanos.